El Neolítico: agricultores, alfareros y… ¿cirujanos?

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Monumentos megalíticos.

Continuando con la entrada anterior, en la cual pasamos la vista por todo el paleolítico, llegamos al mesolítico: el periodo de transición entre el paleolítico superior y el neolítico. Este comprendió el intervalo entre el 10.000 a. C. y el 8.000 a. C y coincidió con el fin de la era glacial, lo que implicó el progresivo establecimiento de un clima templado que impulsó el aumento de los bosques y la biodiversidad, aunque también provocó la subida del nivel del mar y la inundación de las zonas costeras. Y si bien los cambios de este periodo fueron varios, se dieron de una forma lo suficientemente lenta como para permitir la adaptación de nuestros antepasados a ellas.

Este periodo se caracterizó por el papel predominante del arco y la flecha en la caza de la nueva fauna, más veloz y pequeña, y del desarrollo de herramientas para tratar cereales: hoces de piedra, huesos para cosechar, morteros, piedras de moler, silos y variados tipos de microlitos. Esto indica un estilo de vida semisedentario: se vivía en un lugar hasta que se agotaban los recursos. También parece haber evidencia de que se llegó a pescar en mar adentro, lo que sugiere el uso de canoas.

Pintura rupestre que ilustra la caza de venados con arcos y flechas.

Y así llegamos al neolítico: última etapa de la edad de piedra. Los principales descubrimientos que se aprecian son nada menos que la agricultura y la ganadería. Se trata de los más grandes descubrimiento desde el fuego, ya que sin ellos probablemente seguiríamos siendo semisedentarios y, quizás, nunca habríamos salido de la edad de piedra. A este cambio tan grande en nuestra forma de vivir se le llama «Revolución neolítica».

Generalmente, las culturas que desarrollaron la agricultura también se iniciaron en la alfarería, posiblemente motivados por la necesidad de tener recipientes para guardar el grano y evitar así que el sol y la humedad lo deteriorada.

Alfarería neolítica. Imagen de Wikipedia.

En un principio se trabajaba moldeando arcilla húmedas y dejándola secar al sol. Luego aparecieron los primeros hornos, que no eran más que hoyos en el suelo cubiertos de piedras, junto a otro gran descubrimiento: la cerámica. Esta se obtiene calentando arcilla a más de 450 C.

Hacha de mano del neolítico. Imagen de Wikipedia.

En la industria lítica, además de las nuevas herramientas para trabajar la tierra y tratar los cereales, se introduce el pulimentado; el cual se lograba frotando las piedras con arena. Si bien una herramienta de piedra pulida es más eficiente que su equivalente tallada, pues tiene mejor terminación, no lo suele ser tanto como para justificar el esfuerzo extra, por lo que se considera que también había un poco de placer estético detrás.

Otras de las características líticas de este periodo son los monumentos megalíticos: grandes estructuras de piedra de las cuales se sabe poco. En principio, las hay de tres tipos:

  • El menhir: Es la forma más sencilla de megalito y consiste en una piedra alargada colocada de forma vertical y con su parte inferior enterrada en el suelo para evitar que se caiga.

El menhir de Kerloas. Es el menhir más grande de Bretaña: mide 9,50 m y pesa 150 toneladas. Imagen de Wikipedia.

  • El dolmen: Es característico del final de neolítico y consiste en una piedra colocado horizontalmente sobre losas verticales, como si de una mesa gigante se tratara.

Dolmen in Salvatierra, España. Imagen de Wikipedia.

  • El crómlech: Si bien este tipo es más propio de la edad de bronce, no puedo dejar de mencionarlo ya que es el más famoso. Se trata de estructuras circulares de piedras cuyo principal ejemplo es Stonehenge.

Crómlech de Swinside, Inglaterra. (Stonehenge es demasiado conocido como para poner una foto).

Sin embargo hay un descubrimiento del neolítico que me llama mucho más la atención, ya que lo encuentro muy difícil de creer: la trepanación. Esto es, la perforación del cráneo con fines médicos (por ejemplo, para disminuir la presión intercranial). Y si bien no es sencillo determinar si estas trepanaciones realmente se realizaban con objetivos terapéuticos, aunque hay evidencia que así lo sugiere, está claro que sí se practicaba en personas vivas ¡y que estas sobrevivían a la cirugía!

Las infecciones no se producían porque, como se ha comprobado simulando la operación en cadáveres actuales, la presión del trépano de piedra sobre el hueso hace que se desprendan esquirlas y polvillo de sílex, lo que deja los filos del instrumento más o menos limpios de gérmenes.

Cráneo con trepanación. Museo de Ciutadella.

El resto es historia conocida: al hacerse el hombre sedentario aparecieron, consecuentemente, las primeras aldeas; las cuales, hacia el VI milenio a. C., se convertieron en las primeras ciudades de la historia. Pero esto pertenece ya a la edad de los metales.

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Fuentes principales: